Si paseamos por la orilla del rio Guadalquivir en Sevilla, podemos encontrar una gran variedad de puentes, cada uno con un estilo y una historia diferente, pero todos en su conjunto representando la historia de la ciudad.
Podemos diferenciarlos de muchas maneras, por su diseño, por la época en que se construyó o por las zonas que une, algunas tan distinguidas como la conexión entre Sevilla y Triana.
Podemos decir que entre estos últimos puentes, que conectan con Triana, están algunos de los más representativos y más característicos de la ciudad. El principal sin lugar a duda es el que lleva el nombre de ese barrio sevillano con tanta solera, como es el Puente de Triana. Este puente es conocido así por los sevillanos, pero su auténtico nombre es de Isabel II. Si hablamos de él un poco, es necesario destacar que pasaron siete años desde que se puso la primera piedra hasta que se inauguró oficialmente el 21 de Febrero de 1852, y que sus constructores fueron los ingenieros franceses Fernando Bernardet y Gustavo Sternacher, los cuales se inspiraron en varios puentes situados en la ciudad de París como eran el Austerlitz y el Carrousel.
Otro puente con desembocadura en Triana, es el Puente de San Telmo, sin lugar a duda uno de los más fotografiado por los turistas, debido a su emplazamiento idílico. Posee vistas de la Giralda, de la Torre del Oro, el Teatro de La Maestranza y una preciosa panorámica del río Guadalquivir. Es uno de los puentes más antiguos de Sevilla, el cual era elevadizo con el fin de que los barcos llegaran hasta la Torre del Oro para descargar sus cargamentos. Fue inaugurado en 1931, y con el paso del tiempo ha sido reformado para adaptarlo a los nuevos tiempos, tanto es así, que en 1964 se acordó suprimir el puente elevadizo y construir uno fijo que favoreciera el tráfico de la ciudad.
Si hablamos de los puentes más modernos tenemos que destacar el año 92, cuando se produjo la exposición universal en Sevilla. Este año con el fin de mejorar las infraestructura de la ciudad se desarrollaron tres puentes, que a día de hoy se han convertido en iconos de la ciudad, porque son únicos cada uno de ellos. Su función principal eran mejorar los accesos y conectar Sevilla diferentes zonas.
El primero y más alto de todos los que existen en la ciudad es el Puente del Alamillo, diseñado por Santiago Calatrava, uno de los arquitectos más reconocido a nivel mundial, y conecta Sevilla con la autopista SE-30. La altura de este se eleva hasta los 140 metros y su proyecto inicial constaba de dos puentes iguales, mirando cada uno en dirección opuesta. El alto del puente sirve como mirador y es conocido como “el ojo de la cabeza de caballo”.
Otro puente construido como consecuencia de la exposición universal de 1992, es el Puente de la Barqueta el cual fue construido sobre la orilla en seco y después terminado unas barcazas lo colocaron sobre el río en su posición actual. Su función principal fue facilitar el acceso a esta exposición y conecta el casco antiguo sevillano, con la modernidad del Parque Tecnológico. Sus diseñadores fueron Juan José Arenas de Pablo y Marcos Jesús Pantaleón Prieto.
Por último el puente más espectacular es el Puente del V Centenario, también desarrollado en conmemoración a la exposición y a los 500 años desde que Colón descubriera las Américas. Es espectacular porque se encuentra suspendido por encima del río a 45 metros y tiene dos torres de 120 metros de altura cada una de ellas. Su función principal es unir la SE-30 y hasta hora ha sido el puente más caro de la ciudad.
Hay más puentes en la ciudad de Sevilla y cada uno con su historia, así que si quieres conocerlos todos, es necesario acercarse hasta aquí y hospedarse en un buen hotel, y recorrerlos todos uno a uno.


























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